LOS “MILLENIALS” MADURAN Y BUSCAN ESTABILIDAD

por Cristina Abad Cadenas

Se han hecho más cautos y ya no son tan aficionados
a cambiar de empleo, pero además de estabilidad quieren también flexibilidad laboral para tener su vida fuera del trabajo.

En febrero Deloitte publicó su sexta Encuesta Millenials, que analiza las inquietudes y expectativas de los millennials de treinta países, incluida España, y su forma de trabajar y de relacionarse con otras generaciones.

El miedo y la descon anza crecen en los mercados maduros, donde solo el 36% de los millennials creen que serán más felices que sus padres. Los que residen en países emergentes esperan tener una situación mejor que sus padres económicamente (71%) y personalmente (62%).

Les preocupa la inseguridad y
la incertidumbre provocada por los con ictos armados, el terrorismo y la delincuencia, y se muestran menos propensos a cambiar de empleo (solo lo haría el 38% frente al 44% del año anterior). Además, el 65% considera que un trabajo a tiempo completo
les daría más estabilidad salarial y laboral.

Pero eso no signi ca que es-
tén dispuestos a vender su alma al trabajo. Como sus mayores, también ellos valoran la exibilidad laboral. En líneas generales, el 84% de los millennials dice que disfrutan de ella en cierto grado, y el 39% considera

que su organización ofrece entornos de trabajo muy exibles.

Según el informe de Deloitte, la e- xibilidad en el entorno de trabajo tiene gran impacto en la lealtad y la res- ponsabilidad de los empleados. En las organizaciones con menos exibilidad, la proporción de millennials que aban- donan la empresa en 2 años asciende al 45%, frente al 35% en las que tienen políticas más exibles. Por lo que hace a la responsabilidad, la diferencia también es clara: en las organizaciones con mayor exibilidad, el 34% de los millennials se siente responsable de

la reputación de su empresa, mientras que el porcentaje se reduce al 12% en compañías con exibilidad limitada.

Los millennials se sienten cómodos con aquellos líderes, tanto políticos como empresariales, que usan un lenguaje simple y directo, que expresan sus opiniones con franqueza y pasión. Pero rechazan a los que toman posi- ciones controvertidas, crean división o pretenden una transformación radical.

Esfuerzo conjunto

Son muchos los estudios y análisis que han abordado el desencuentro entre las distintas generaciones en el ámbito la- boral. Aunque siempre se han produci- do diferencias generacionales, ahora la brecha es profunda y difícil de suturar. Los empresarios maduros consideran a los empleados más jóvenes narcisistas, impacientes y faltos de compromiso.

El 65% de los “millennials” considera que un trabajo a tiempo completo les daría más estabilidad salarial y laboral, pero a la vez quieren flexibilidad

Los jóvenes a su vez reaccionan.
A esa idea responde una joven de esa generación, Abi Wilkinson, en un

artículo para The Guardian titulado “Los millennials no somos unos ojos perezosos; simplemente pretendemos no trabajar gratis”. La autora emplea una lúcida analogía para explicarlo: “No puedes experimentar un amor profundo si cambias de novio cada
seis meses. Lo mismo ocurre con los trabajos. La analogía es más precisa si el novio en cuestión te maltrata emo- cionalmente, te aísla de tus amigos, exige tu atención a todas horas del día (…). Mientras el mundo siga girando, las personas mayores continuarán que- jándose de que las generaciones más jóvenes no se adhieren adecuadamente a las normas sociales establecidas. La cuestión más interesante es si esas normas deben darse por válidas”.

Las organizaciones están haciendo un esfuerzo por modernizarse y cam- biar. No se trata solo de adaptarse a las nuevas generaciones sino de compren- der que hemos tocado fondo, el mundo ha sufrido una revolución tecnológica y la situación de incertidumbre reclama un cambio de paradigma para el que los millennials están más preparados porque son jóvenes, no tienen nada que perder y sí mucho que ganar.

Como concluye Abi Wilkinson, a medida que la línea entre el trabajo
y la vida en el hogar se vuelve cada
vez más borrosa, con una jubilación incierta, empleos mal remunerados y asegurados, los jóvenes deben resistir la erosión gradual de los derechos labo- rales que sus antepasados se esforza- ron por asegurar. Puede ser un buen momento para empezar a recuperarlos entre todos.

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